¿Qué es el IBP y por qué nos importa?
El Índice de Biodiversidad Potencial (IBP) es una herramienta de diagnóstico forestal desarrollada por el Centro Nacional de la Propiedad Forestal francés (CNPF-IDF) desde 2008. Su objetivo es evaluar la capacidad de un rodal para acoger biodiversidad de forma rápida, rigurosa y sin necesidad de inventarios exhaustivos ni personal altamente especializado. Se basa en diez factores observables en campo —siete ligados al rodal y su gestión, y tres al contexto del territorio— que se puntúan de 0 a 5 según las condiciones detectadas, generando un diagnóstico claro y comparable entre rodales.
Los diez factores evalúan: la diversidad de especies arbóreas autóctonas (A), la estructura vertical de la vegetación (B), la madera muerta gruesa en pie (C) y en suelo (D), la presencia de árboles muy gruesos vivos (E), los árboles vivos con microhábitats o dendromicrohábitats —TreMs— (F), los espacios abiertos con flores (G), la continuidad histórica del bosque (H), los hábitats acuáticos (I) y los hábitats rocosos (J). La puntuación resultante refleja, de forma integrada, cuánta vida puede sostener ese bosque más allá de los árboles que se ven a simple vista.
Nuestra formación: de Alemania a Marruecos
En Selviaula llevamos tiempo apostando por esta metodología como una de las herramientas de referencia en nuestro trabajo de campo. En abril de 2026 tuvimos la oportunidad de formarnos en dos contextos muy distintos en el mismo mes. Primero en Binzen (Alemania), donde trabajamos con la metodología aplicada en bosques centroeuropeos, asimilando el protocolo en profundidad y calibrando nuestras observaciones. Ese mismo mes, el encuentro de la Red Mediterránea de Bosques Modelo celebrado en Ifrane (Marruecos) nos llevó a aplicar el IBP en rodales de Cedrus atlantica del Parque Natural de Ifrane, comprobando su utilidad en ecosistemas mediterráneos de alta montaña, muy distintos a los bosques centroeuropeos y peninsulares en los que habitualmente trabajamos. Abril de 2026 fue, en ese sentido, un mes de inmersión completa en la herramienta.
IBP en campo: la metodología de transecto
Para nuestros muestreos en España utilizamos el método de recorrido parcial por transectos, uno de los cuatro métodos que contempla el protocolo IBP. En este método, el inventario se realiza a lo largo de transectos lineales de entre 20 y 50 metros de anchura, recorriendo una superficie representativa del rodal —al menos el 10-20% de su superficie total— con ayuda de GPS en modo track para garantizar la cobertura homogénea del área muestreada.
Durante el recorrido, el trabajo no consiste en un inventario exhaustivo árbol por árbol, sino en una estimación visual atenta y rigurosa: se registran todas las especies arbóreas autóctonas presentes, se evalúa la cobertura por estratos de vegetación, se cuentan los árboles muertos en pie y en suelo por categorías de diámetro, se identifican los pies muy gruesos y los portadores de microhábitats —cavidades de pícido, agujeros de pudrición, alburas y duramenes expuestos, madera muerta en copa, hongos fructíferos, epífitos, nidos de grandes vertebrados, exudaciones de resina, entre otros—, y se estima la superficie de espacios abiertos con flora característica. Todo ello se recoge en la ficha oficial de campo del IBP EUR.MED v3.2, adaptada a los bosques de la Europa templada y mediterránea.
El tiempo de prospección se estandariza en torno a los 15-20 minutos por hectárea para garantizar la comparabilidad entre rodales y reducir el efecto observador, uno de los principales factores que pueden introducir variabilidad en los resultados.
Nuestros rodales: tres proyectos, quince inventarios
Actualmente estamos llevando a cabo inventarios IBP en el marco de tres proyectos diferenciados, lo que nos permite trabajar con una amplia diversidad de tipologías forestales a lo largo de la geografía peninsular.
Dentro del proyecto LIFE Rebollo, hemos realizado transectos en rodales de rebollo (Quercus pyrenaica) en Congosto de Valdavia (Palencia, tres rodales: Norte, Medio y Sur), Cea (León, Norte y Sur), Sotillo del Rincón (Soria) y Riaza (Segovia, Norte y Sur). Los rodales de Riaza también forman parte del proyecto FarClimate, integrando los datos del IBP en un contexto más amplio de análisis de resiliencia ante el cambio climático.
En el marco del proyecto LIFE Haya, trabajamos con hayedos (Fagus sylvatica) en Quintanilla de San Román (Burgos), Valgañón (La Rioja), Aralar y Baraibar (Navarra) y Montenegro de Cameros (Soria). Por último, dentro del Bosque Modelo de Palencia, hemos completado los inventarios de Revilla de Collazos y la Dehesa de Tablares, en Congosto de Valdavia.
En total, quince rodales inventariados distribuidos por Palencia, León, Soria, Segovia, Burgos, La Rioja y Navarra, con superficies de rodal que van desde las 3,5 hasta las 26 hectáreas y transectos de entre 1 y 5,2 hectáreas de superficie muestreada.
Lo que nos dicen los datos: tres ejemplos del campo
Los inventarios ya realizados empiezan a ofrecer resultados reveladores que ilustran bien la diversidad de situaciones que encontramos sobre el terreno.
En el hayedo de Valgañón (La Rioja, LIFE Haya), con una superficie de rodal de más de 26 hectáreas, el transecto de 5,2 ha arrojó una puntuación IBP total de 24 sobre 35, con valores máximos en especies arbóreas autóctonas, estructura vertical, árboles muy gruesos, microhábitats y hábitats acuáticos. Se detectaron 42 árboles portadores de TreMs, con una gran variedad de tipos: cavidades de pícido, alburas y duramenes expuestos, lupias, hongos fructíferos y exudaciones de resina, entre otros. La presencia de manantial y arroyo en el interior del rodal completa el perfil de un hayedo de alto valor para la biodiversidad forestal.
En Montenegro de Cameros (Soria, LIFE Haya), con 15 hectáreas de monte público, el inventario registró los cinco estratos de vegetación completos —puntuación máxima en estructura vertical— y detectó 38 árboles con microhábitats, con gran variedad entre los 15 grupos de TreMs. Sin embargo, los factores de madera muerta gruesa en pie mostraron valores más limitados, lo que señala una oportunidad clara de mejora: reservar pies maduros en las próximas intervenciones selvícolas para ir construyendo ese banco de madera muerta que la biodiversidad necesita.
En los rebollares de Congosto de Valdavia (Palencia, LIFE Rebollo), los tres rodales presentan estructuras verticales en desarrollo, con coberturas medias en los estratos bajos e intermedios y una presencia notable de pies muy gruesos y árboles con microhábitats que refleja la madurez relativa de estas masas. Son los factores de madera muerta y continuidad del bosque los que concentran mayor margen de mejora, especialmente en los rodales con intervenciones más recientes.
¿Para qué sirven estos datos?
Los resultados del IBP nos permiten, en primer lugar, conocer el estado real de la biodiversidad potencial de cada rodal, identificando qué factores están limitando la capacidad de acogida y cuáles ya presentan valores favorables. En segundo lugar, los datos orientan directamente las decisiones de gestión: qué árboles conviene dejar como reserva de madera muerta futura, dónde tiene sentido promover la diversificación de especies o la estructura en varios estratos, y cómo mejorar la conectividad entre rodales de alto valor.
En proyectos como LIFE Rebollo, LIFE Haya y FarClimate, el IBP actúa además como herramienta de seguimiento en el tiempo: los mismos transectos, repetidos tras las intervenciones selvícolas, permitirán medir si la gestión aplicada está mejorando efectivamente la capacidad del bosque para acoger vida.
El bosque que se gestiona bien alberga mucho más que madera: el trino de las aves que encuentran hueco donde anidar, los hongos que descomponen la madera muerta y ese silencio lleno que solo se da cuando un ecosistema está sano. El IBP nos ayuda a medir exactamente eso.

Ejemplo de marca en tronco de Cedrus atlantica en Ifrane.

Alejandro, del Equipo Selviaula midiendo IBP en uno de los rodales de LifeHaya











