Masas mixtas: lo que el bosque español lleva años intentando decirnos

En una entrada anterior del blog general de selviaula os presentamos el Inventario Forestal Nacional como algo más que una foto fija de nuestros montes — una herramienta que, comparando las mismas parcelas cada diez años, nos permite ver cómo está cambiando realmente el bosque español.

Hoy queremos ir un paso más allá. Porque entre todos los análisis que permite el IFN, que son muchos, hoy hemos decidido atacar uno que nos parece especialmente relevante en el contexto actual: ¿Qué está pasando con las masas mixtas?

Y la razón es sencilla. Si tienes un monte, si trabajas en selvicultura, o simplemente si te importa el futuro de nuestros bosques frente al cambio climático — esta pregunta te afecta directamente: ¿merece la pena apostar por la mezcla de especies?

Spoiler: el propio bosque español lleva años respondiendo esa pregunta. Solo había que escucharle.

¿Qué entendemos por masa mixta?

Antes de entrar en los datos, una aclaración importante. No todas las masas “con varios árboles diferentes” son lo mismo. Para este análisis hemos clasificado cada parcela del IFN según el porcentaje de área basimétrica de la especie dominante — es decir, cuánto del grosor total de los troncos corresponde a una sola especie:

  • Monoespecífica: el 100% del AB pertenece a una sola especie
  • Pura: la especie dominante supera el 90% pero no llega al 100%
  • Mixta: la especie dominante ocupa el 90% o menos

Una clasificación sencilla, objetiva y directamente extraída de los datos de campo.

El bosque español, cuando puede, elige la mezcla

Según los datos disponibles del IFN4, más de la mitad del bosque español inventariado es monoespecífico, mientras que un tercio ya corresponde a masas mixtas. Son números que por sí solos ya invitan a reflexionar sobre cómo gestionamos nuestros montes.

Pero donde el análisis se vuelve realmente interesante es al comparar las mismas parcelas medidas en IFN3 e IFN4. Ahí la tendencia es clara: las masas de alta diversidad ganan terreno mientras las monoespecíficas pierden peso entre inventarios.

No es una tendencia forzada por la gestión — es la dinámica natural del monte. El abandono de los usos tradicionales, los cambios en el clima y las perturbaciones están empujando al bosque hacia composiciones más complejas. Y eso, lejos de ser un problema, puede ser una oportunidad para repensar cómo gestionamos.

Más diversidad, más crecimiento

Y aquí viene el dato que más nos ha llamado la atención. Porque una cosa es que el bosque tienda a la mezcla, y otra muy distinta es que esa mezcla sea mejor para la masa.

Al analizar el incremento de área basimétrica entre IFN3 e IFN4 según cómo ha evolucionado la pureza de cada parcela, el patrón es claro:

  • Parcelas que se mantienen mixtas: +3.80 m²/ha de media
  • Parcelas que se mantienen monoespecíficas: +2.75 m²/ha de media
  • Parcelas que pasan de mixta a monoespecífica: -2.74 m²/ha — pérdida neta

Las masas que pierden diversidad son las únicas que retroceden en biomasa. Perder diversidad tiene un coste real, medible directamente en los datos de campo del IFN.

Esto no significa que haya que abandonar toda gestión hacia masas puras — hay casos con buenos incrementos cuando la especie dominante está bien establecida. Pero sí invita a hacerse una pregunta incómoda: si el bosque tiende a la mezcla y las masas mixtas crecen más, ¿estamos gestionando siempre en la dirección correcta?

¿Y el cambio climático?

Las masas mixtas son más estables, más resilientes frente a plagas y perturbaciones, y almacenan más carbono que los monocultivos. Y los datos del IFN nos dan una pista visual de por qué: las masas monoespecíficas presentan una distribución diamétrica muy concentrada — masa homogénea, todos los árboles de tamaño similar — mientras que las mixtas muestran una distribución más amplia y uniforme. Ante una plaga, una sequía o un viento fuerte, no todos los individuos responden igual. Esa heterogeneidad es exactamente lo que da resiliencia a una masa.

Pero la ciencia también nos pide ser precisos: no todas las mezclas funcionan igual, especialmente bajo estrés hídrico severo. No se trata de mezclar por mezclar — se trata de mezclar bien, eligiendo especies con complementariedad real.

Y aquí los datos del IFN nos dan una pista muy concreta. En el bosque mediterráneo español, la encina aparece sistemáticamente como la especie que más completa las masas mixtas — dominando donde puede, acompañando donde no. Una pieza que la selvicultura lleva siglos conociendo y que los números del IFN ahora confirman.

Explora los datos tú mismo

Todo lo que hemos descrito está disponible en nuestro panel interactivo. Puedes filtrar por comunidad autónoma y provincia, ver cómo han evolucionado las transiciones de pureza entre IFN3 e IFN4, comparar el crecimiento entre tipos de masa y explorar la diversidad de Shannon en tu zona.

¿Quieres aprender más sobre el IFN y la selvicultura basada en datos? Visita Selviaula, explora el blog de Selviaula o consulta la documentación completa del Inventario Forestal Nacional en el MITECO. Este trabajo es parte del proyecto Laurus Network, impulsado desde CESEFOR.

Blog selviaula

Masas mixtas: lo que el bosque español lleva años intentando decirnos

Logo Selviaula

¿Quieres conocer más sobre nuestro trabajo?